¿Qué es el Modo Nested en Virtualización?
Si llevas un tiempo trabajando con virtualización, tarde o temprano te has visto en esta situación, necesitas montar un laboratorio, probar algo de Kubernetes, validar una actualización de hypervisor o simplemente reproducir un entorno de cliente…pero no tienes hierro suficiente ni ganas de tocar el cluster “de verdad”. Abres tu portátil, levantas una máquina virtual (VM) y, de repente, alguien suelta la pregunta “¿y si metemos otro hypervisor dentro?”.
Ahí es donde empieza a aparecer el famoso modo nested en virtualización. Al principio suena casi a truco sucio, algo que “funciona pero no deberías usar”. Luego lo pruebas, ves que arranca, que puedes crear VMs dentro de VMs y piensas, "esto es magia negra" o una trampa con letra pequeña.
La realidad, como casi siempre en IT, está en un punto intermedio. El nested no es nuevo, no es experimental y tampoco es la solución universal. Es una herramienta más. Muy útil en ciertos contextos y bastante dolorosa en otros. Y lo curioso es que muchos profesionales lo han usado sin pararse demasiado a pensar qué está pasando realmente por debajo.
Virtualizar lo Virtualizado
El modo nested en virtualización, dicho sin florituras, permite ejecutar un hypervisor dentro de una máquina virtual. Es decir, virtualizar la virtualización. Tu host físico corre, por ejemplo, ESXi, Hyper-V, Proxmox o KVM. Encima levantas una VM y, dentro de esa VM, instalas otro hypervisor que a su vez crea sus propias máquinas virtuales.
Técnicamente esto es posible porque los procesadores modernos permiten exponer las extensiones de virtualización (Intel VT-x, AMD-V) a la VM invitada. El hypervisor “padre” hace de intermediario y deja que el hypervisor “hijo” crea que está hablando directamente con el hardware. Evidentemente no lo está, pero para muchos casos da el pego.

¿Para qué se usa esto en el mundo real? Principalmente para laboratorios. Formación, pruebas de concepto, demos comerciales, entornos de desarrollo o certificaciones. Montar un vSAN entero en un portátil, simular un cluster de Hyper-V o practicar con OpenShift sin pedir servidores físicos es algo bastante habitual hoy en día. Y aquí el nested encaja perfectamente.
También se ve mucho en entornos de CI/CD, donde se necesitan entornos efímeros que incluyan virtualización completa. No es lo más eficiente del mundo, pero compensa por flexibilidad. Levantas, pruebas, destruyes y listo.
Ahora bien, donde empiezan los problemas es cuando alguien se plantea usar nested para algo que se parece demasiado a producción. Ahí conviene levantar la ceja. El rendimiento nunca va a ser brillante. Cada instrucción sensible pasa por varias capas, la gestión de memoria se complica y el I/O suele ser, siendo generosos, mediocre. Funciona, sí, pero no vuela.
Otro punto delicado es el soporte. Muchos fabricantes lo permiten, algunos lo documentan y otros directamente miran hacia otro lado. VMware, por ejemplo, lleva años soportando nested ESXi para laboratorios, pero deja claro que no es para producción. Hyper-V más de lo mismo. KVM es más flexible, pero sigue teniendo sus límites. Si algo se rompe, no siempre es fácil saber en qué capa está el problema.
Y luego está la complejidad operativa. Depurar un fallo en una VM ya puede ser entretenido. Hacerlo cuando esa VM es a su vez un host que corre otras VMs es otro nivel. Logs por duplicado, métricas que no cuadran, latencias fantasma, "no es un escenario para días tranquilos".
Aun así, bien usado, el modo nested es una maravilla. Permite aprender de verdad. No leyendo documentación, sino rompiendo cosas, probando configuraciones raras y viendo cómo reaccionan los sistemas. Para alguien que se está formando en virtualización o cloud híbrido, tener un entorno nested es casi imprescindible hoy en día.
Un detalle que a menudo se pasa por alto es la planificación de recursos. El nested castiga especialmente la RAM y el almacenamiento. Si el host va justo, todo va a ir mal. Muy mal. Aquí no hay milagros. Si tu portátil tiene 16 GB y pretendes montar tres hosts virtuales con vSAN, más te vale ajustar expectativas o preparar café.
Nested sólo para pruebas controladas
El modo nested en virtualización no es ni una chapuza ni una bala de plata. Es una solución pragmática a un problema muy concreto, cómo reproducir entornos complejos sin disponer de infraestructura física dedicada. En ese contexto, cumple de sobra.
Personalmente, es una de esas tecnologías que recomiendo con matices. Para aprender, probar, enseñar o validar ideas, me parece difícilmente sustituible. Te da libertad, te quita dependencia del hardware y te permite experimentar sin miedo. Eso, en IT, vale oro.
Ahora bien, en cuanto alguien empieza a hablar de estabilidad, rendimiento o cargas reales, conviene parar y replantear el enfoque, directamente no sirve. El nested no está pensado para eso, y forzarlo suele acabar en frustración. No porque esté mal hecho, sino porque no es su terreno.
Al final, como casi todo en nuestra profesión, se trata de entender bien la herramienta y usarla donde toca. Si sabes qué esperar del modo nested y qué no, se convierte en un gran aliado. Si lo usas a ciegas, probablemente acabes culpando a la virtualización cuando el problema era la expectativa
Fin del Artículo. ¡Cuéntanos algo en los Comentarios!



